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El Tai Chi moviliza la energía por los meridianos para disolver los bloqueos. Una sesión de Tai Chi comienza con una relajación breve y ejercicios de Chi Kung (ejercicios para desarrollar la energía) en los que realizamos estiramientos, desbloqueo de articulaciones, respiraciones y visualizaciones.
Después se perfecciona o aprende la forma corta de Tai Chi de 24 movimientos o la forma larga de 78 movimientos.
La sesión termina con una relajación o meditación.
Para aprender Tai Chi se requiere paciencia y constancia. Desarrolla la sensibilidad, la suavidad, la continuidad y la capacidad de fluir con la vida como el agua de un río. Ayuda a prevenir o curar enfermedades.  El tai chi es un arte marcial interno de origen taoísta que nos ayuda a conectar con nuestro maestro interior. Tomado de http://ngenespanol.com/2007/10/13/vivir-de-forma-mas-sana La práctica del tai chi nos enseña a estar relajados en lo cotidiano, a estar atentos a lo que está ocurriendo en nosotros y en nuestro entorno y de ese modo nos ayuda a armonizarnos con nosotros mismos y con el mundo exterior. Desarrollamos una actitud de apertura, esto es que estamos abiertos a los cambios que surjan, aceptándolos desde la atención y la relajación. El agua del río nunca asciende la montaña, busca el camino más natural y fluido y se dirige ladera abajo para fundirse con el mar. El tai chi nos enseña a conocernos mejor, a liberarnos de las capas que nos ponemos que nos alejan de lo que realmente somos. Dirige esta pregunta hacia tu interior con frecuencia sin buscar una respuesta racional o lógica: ¿quién soy yo? El tai chi puede transformarse en una meditación en movimiento en la que se funden sin esfuerzo la respiración, el movimiento y la atención. Hemos dicho antes que el tai chi es un arte marcial, pues los movimientos tienen una aplicación para la defensa personal. Sin olvidar el aspecto marcial, para poder poner intención y fundamento en los movimientos hay otro aspecto del tai chi que merece una especial atención: el tai chi es un Arte. Con práctica y perseverancia, llega un momento en que uno se encuentra con una gran belleza mientras realiza los movimientos y, de la serenidad, surge un sentimiento de unidad que abarca el universo entero. El tai chi es como la Escultura. Uno mismo se va tallando, liberándose de aquello que no es realmente útil para que se exprese lo auténtico que todos llevamos dentro. El tai chi es como la Pintura. Los movimientos están en el lienzo del espacio y del aire. Es como si el cuadro ya estuviera pintado y sólo espera que te sueltes, que dejes que el pincel vaya donde tenga que ir y de repente todo surge sin esfuerzo y en medio de un océano de gozo inconmensurable estás tu y a la vez desapareces fundiéndote en sus cálidas aguas de vibrante energía. Aquello que quieres conseguir realízalo en ti ahora. Durante la práctica utilizamos la técnica de la sonrisa interna, que consiste en mantener una actitud positiva de alegría impregnando todo nuestro ser de amor. Si quieres que tu entorno sea amoroso y sereno comienza por desarrollar amor y serenidad en tu interior. Tu entorno es un reflejo de ti. El tai chi te enseña a tomarte las cosas con calma. La paciencia es la ciencia de la paz. Para aprender los movimientos se requiere paciencia y constancia. Lo realmente importante no es la meta sino el proceso que estás viviendo ahora, disfrútalo. El tai chi te recuerda cómo es tu respiración natural. La respiración natural surge cuando estamos atentos al proceso respiratorio, y poco a poco se va disolviendo la tensión que no es necesaria. Para relajarte no tienes que hacer nada. Tan solo permanecer atento y bien despierto. Sé como un gato al acecho de un ratón, relajado mientras espera su oportunidad. No te tomes la práctica de tai chi demasiado en serio, al igual que la vida. Seamos como niños que lo miran todo con ojos nuevos llenos de júbilo, rebosantes de energía. La solemnidad crea tensión. La tensión bloquea el flujo de energía y la naturaleza de la energía es el movimiento continuo, por tanto, relájate y diviértete practicando. Puede practicar tai chi todo aquel que tenga pies y el que no tenga pies también. Puede practicar tai chi todo aquel que tenga cabeza y corazón y el que no tenga cabeza y corazón también. Creo que tu también puedes practicar tai chi. Los movimientos de tai chi se aprenden por imitación y con práctica y constancia se aprende a sentirlos, de forma que surjan de dentro de cada uno, desde el equilibrio entre el sentimiento y la razón. Hay tantos estilos de tai chi como practicantes. Todos los estilos son perfectos. Debemos respetar la evolución de cada practicantes, sin comparaciones, pues siempre habrá alguien que aparentemente realice la forma de tai chi mejor o peor que tu, técnicamente hablando. Pero quién puede juzgar el aspecto interno, el aspecto meditativo, la sensación de calma y paz, de bienestar interno, de estar viviendo y disfrutando de cada instante durante la práctica de la forma. Si uno siente la belleza en su interior se transmite hacia el exterior. La técnica es importante para asentar las bases de una práctica correcta, pero también es importante, llegado el momento, abandonar la técnica, en el sentido de dejar que surja el movimiento desde dentro, dejar que se exprese el sentimiento desde el corazón. El tai chi es un ARTE. Texto. Javier Colmenar (Profesor de Tai chi) Fotografías (excepto primera). Vicente Camarasa de la Serie Lugares Sagrados. http://sdelbiombo.blogia.com/archivos/ La Sabiduría del Silencio Interno Texto Taoísta
Habla simplemente cuando sea necesario. Piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca.
Sé breve y preciso ya que cada vez que dejas salir una palabra, dejas salir al mismo tiempo una parte de tu chi. De esta manera aprenderás a desarrollar el arte de hablar sin perder energía.
Nunca hagas promesas que no puedas cumplir.
No te quejes y no utilices en tu vocabulario palabras que proyecten imágenes negativas porque se producirá alrededor de ti todo lo que has fabricado con tus palabras cargadas de chi.
Si no tienes nada bueno, verdadero y útil qué decir, es mejor quedarse callado y no decir nada.
Aprende a ser como un espejo: Escucha y refleja la energía. El universo mismo es el mejor ejemplo de un espejo que la naturaleza nos ha dado, porque el universo acepta sin condiciones nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras palabras, nuestras acciones y nos envía el reflejo de nuestra propia energía bajo la forma de las diferentes circunstancias que se presentan en nuestra vida.
Si te identificas con el éxito, tendrás éxito. Si te identificas con el fracaso, tendrás fracasos.
Así podemos observar que las circunstancias que vivimos son simplemente manifestaciones externas del contenido de nuestra habladuría interna.
Aprende a ser como el universo, escuchando y reflejando la energía sin emociones densas y sin prejuicios.
Porque siendo como un espejo sin emociones aprendemos a hablar de otra manera.
Con el poder mental tranquilo y en silencio, sin darle oportunidad de imponerse con sus opiniones personales y evitando que tenga reacciones emocionales excesivas, simplemente permite una comunicación sincera y fluida.
No te des mucha importancia, y sé humilde, pues cuanto más te muestras superior, inteligente y prepotente, más te vuelves prisionero de tu propia imagen y vives en un mundo de tensión e ilusiones.
Sé discreto, preserva tu vida íntima, de esta manera te liberas de la opinión de los otros y llevarás una vida tranquila volviéndote invisible, misterioso, indefinible, insondable como el Tao.
No compitas con los demás, vuélvete como la tierra que nos nutre, que nos da lo que necesitamos.
Ayuda a los otros a percibir sus cualidades, a percibir sus virtudes, a brillar.
El espíritu competitivo hace que crezca el ego y crea conflictos inevitablemente.
Ten confianza en ti mismo, preserva tu paz interna evitando entrar en la provocación y en las trampas de los otros.
No te comprometas fácilmente.
Si actúas de manera precipitada sin tomar conciencia profunda de la situación, te vas a crear complicaciones.
La gente no tiene confianza en aquellos que muy fácilmente dicen "sí", porque saben que ese famoso "sí" no es sólido y le falta valor.
Toma un momento de silencio interno para considerar todo lo que se presenta y toma tu decisión después.
Así desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría. Si realmente hay algo que no sabes, o no tienes la respuesta a la pregunta que te han hecho, acéptalo.
El hecho de no saber es muy incómodo para el ego porque le gusta saber todo, siempre tener razón y siempre dar su opinión muy personal.
En realidad el ego no sabe nada, simplemente hace creer que sabe.
Evita el hecho de juzgar y de criticar, el Tao es imparcial y sin juicios, no critica a la gente, tiene una compasión infinita y no conoce la dualidad.
Cada vez que juzgas a alguien lo único que haces es expresar tu opinión muy personal y es una pérdida de energía, es puro ruido.
Juzgar es una manera de esconder sus propias debilidades. El sabio tolera todo y no dirá ni una palabra.
Recuerda que todo lo que te molesta de los otros es una proyección de todo lo que todavía no has resulto de ti mismo.
Deja que cada quien resuelva sus propios problemas y concentra tu energía en tu propia vida.
Ocúpate de ti mismo, no te defiendas.
Cuando tratas de defenderte en realidad estás dándole demasiada importancia a las palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión.
Si aceptas el no defenderte estás mostrando que las opiniones de los demás no te afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz.
Tu silencio interno te vuelve impasible.
Haz regularmente un ayuno de la palabra para volver a educar al ego que tiene la mala costumbre de hablar todo el tiempo Practica el arte de no hablar.
Toma un día a la semana para abstenerte de hablar.
O por lo menos algunas horas en el día según lo permita tu organización personal.
Este es un ejercicio excelente para conocer y aprender el universo del Tao ilimitado en lugar de tratar de explicar con las palabras qué es el Tao.
Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu personalidad artificial, dejando aparecer la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría del silencio.
Gracias a esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas para realizarte y liberarte completamente.
Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya.
El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio.
Si tu ego se impone y abusa de este poder el mismo poder se convertirá en un veneno, y todo tu ser se envenenará rápidamente.
Quédate en silencio, cultiva tu propio poder interno.
Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo.
No trates de forzar, manipular y controlar a los otros.
Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son, o lo que tienen la capacidad de ser.
Dicho en otras palabras, vive siguiendo la vida sagrada del Tao.
(Texto taoísta traducido por Oscar Salazar)
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